Un
buen profesor es capaz de llevar su clase sin necesidad de estar castigando
continuamente.
Todas
hemos tenido clases consideradas mejores, por tener niños más tranquilitos y otros años clases consideradas peores,
porque nos han tocado niños más moviditos o desobedientes. La clase que nos ha
tocado es la que vamos a tener durante todo el curso con lo que es mejor
hacerse a la idea desde el primer día y hacer lo posible para conseguir que se
comporten de una manera adecuada que nos permita dar clase.
¿Qué
hacer? ¿Cómo se consigue?
Los primeros meses de
clase son muy importantes. Desde el primer día la maestra debe enseñar a los
niños las rutinas que espera que adquieran con el tiempo: sacar las agendas,
quitarse la mochila y colgarla en la percha,…. También es importante explicar a
los niños los comportamientos que están bien y los que no, hay que ser
consistentes para que los niños lo tengan claro. Silla de pensar, gomets de
colores, consecuencias por pegar, molestar a los compañeros, no hacer las
fichas, decir palabras mal sonantes,… es fundamental que desde el primer día lo
entiendan y ante todo: hay que ser firmes. Si un día hacemos una cosa y al día
siguiente otra, no vamos a conseguir nada.
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